Natividad San Juan
Bautista (24 de jun) (Id=427)
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Surgió un hombre enviado por Dios, que
se llamaba Juan: éste venía para dar testimonio de la luz y preparar para el
Señor un pueblo dispuesto a recibirlo.
Fuit homo missus a Deo, cui nomen
erat Ioánnes. Hic venit ut
testimónium perhibéret de lúmine, paráre Dómino plebem perféctam
Oración Colecta
Oremos:
Dios nuestro, que enviaste a san Juan Bautista para prepararle a Cristo, el
Señor, un pueblo dispuesto a recibirlo; alegra ahora a tu Iglesia con la
abundancia de los dones del Espíritu y guíala por el camino de la salvación y
de
Por
Amén.
Te convertiré en luz de las naciones
Lectura del libro del profeta Isaías
49, 1-6
Escuchen, habitantes de las islas;
atiendan, pueblos lejanos: El Señor me llamó desde el seno materno, desde las
entrañas de mi madre pronunció mi nombre. Convirtió mi
boca en espada afilada, me escondió al amparo de su mano; me trasformó en
flecha punzante y me guardó en su aljaba. Me dijo:
"Tú eres mi siervo, Israel, y estoy orgulloso de ti".
Aunque yo pensaba:
"En vano me fatigué, por nada e inútilmente gasté mis fuerzas".
Sin embargo, el Señor defendía mi causa, mi Dios guardaba mi recompensa. Y
ahora habla el Señor, aquél que desde el vientre me formó como siervo suyo,
para que le trajera a Jacob y le reuniera a Israel. ¡Tan valioso soy para el
Señor y en Dios se halla mi fuerza! El dice:
"No sólo eres mi siervo para establecer las tribus de Jacob y traer a los
sobrevivientes de Israel, sino que te convierto en la luz de las naciones para
que mi salvación llegue hasta el último rincón de la tierra".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Sal 138, 1-3.13-14ab.14c-15
Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.
Confitébor tibi, quia mirabíliter
plasmátus sum.
Señor, tú me examinas y me conoces,
sabes cuando me siento o me levanto, desde lejos comprendes mis pensamientos.
Tú adviertes si camino o si descanso, todas mis sendas te son conocidas.
Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.
Confitébor tibi, quia mirabíliter
plasmátus sum.
Tú formaste mis entrañas, me tejiste en
el vientre de mi madre. Te doy gracias porque eres sublime, tus obras son
prodigiosas.
Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.
Confitébor tibi, quia mirabíliter
plasmátus sum.
Tú conoces lo profundo de mi ser, nada
mío te era desconocido cuando yo me iba formando en lo oculto y era tejido en
las profundidades de la tierra.
Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.
Confitébor tibi, quia mirabíliter
plasmátus sum.
Antes de que Jesús llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de penitencia
Lectura del libro del los Hechos
de los Apóstoles
13, 22-26
En aquellos días, Pablo dijo a los judíos:
"Al destituir Dios a Saúl de su cargo, nombró rey a David, de quien hizo
está alabanza: He encontrado a David, hijo de Jesé, un hombre según mi corazón,
el cual hará siempre mi voluntad. De su descendencia, Dios, según su promesa,
sacó para Israel un Salvador, Jesús. Antes de su venida, Juan había predicado a
todo el pueblo de Israel un bautismo de penitencia. El mismo Juan, a punto ya
de terminar su ministerio, decía:
"Yo no soy el que ustedes creen. Detrás de mí viene uno a quien no soy
digno de desatar las sandalias".
Hermanos, descendientes de Abrahán, y a los que, sin serlo, honran a Dios, es a
ustedes a quienes se dirige este mensaje de salvación".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a
preparar sus caminos.
Tu, puer, prophéta Altíssimi vocabéris: praeíbis ante Dóminum paráre vias eius.
Aleluya.
Juan es su nombre
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
1, 57-66.80
Gloria a ti, Señor.
Por aquellos días, cuando se cumplió el tiempo, Isabel
dio a luz un hijo. Sus vecinos y parientes oyeron que el Señor le había
mostrado su gran misericordia y se alegraron con ella. Al octavo día fueron a
circuncidar al niño y querían llamarlo Zacarías, como su padre. Pero su madre
dijo:
"No, se llamará Juan".
Le dijeron:
"No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre".
Se dirigieron entonces al padre y le preguntaron por señas cómo quería que se
llamara. El pidió una tablilla y escribió: Juan es su nombre. Entonces todos
quedaron sorprendidos. De pronto recuperó el habla y comenzó a bendecir a Dios.
Todos sus vecinos se llenaron de temor, y en toda la montaña de Judea se
comentaba lo sucedido. Cuantos lo oían pensaban:
"¿Qué llegará a ser este niño".
El niño iba creciendo y se fortalecía en su interior. Y vivió en el desierto
hasta el día de su manifestación a Israel.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración de los Fieles
Celebrante:
Imploremos humildemente a Dios Padre, que ha manifestado su misericordia para
con el mundo enviando a Juan Bautista como precursor de Jesucristo, y pidámosle
por todos los seres humanos:
(Respondemos a cada petición: Escúchanos, Señor).
Para que la Iglesia de Dios anuncie a Cristo
con tal convicción y entusiasmo, que los seres humanos se conviertan y crean en
él, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que el pueblo de Israel, escuchando la
voz de Juan y los profetas, llegue a reconocer a Cristo como su Mesías y
Salvador de todos, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que quienes viven esclavizados por el
pecado encuentren en su camino una voz que los llame a la conversión, roguemos
al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que nosotros sigamos a Cristo con la misma
fidelidad con que Juan lo precedió, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Celebrante:
Bendice, Padre de misericordia, a tu pueblo y, puesto que pone su confianza en
la intercesión de san Juan Bautista, concédele todo lo que con fe te ha pedido.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Acepta, Señor, este sacrificio que vamos a
ofrecerte para celebrar el nacimiento de san Juan Bautista, quien anunció la
venida de nuestro Salvador y señaló su presencia entre los seres humanos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
La misión de san Juan Bautista
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios
todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Y al celebrar hoy la gloria de Juan el Bautista, precursor de tu Hijo y el
mayor de los nacidos de mujer, proclamamos tu grandeza.
Porque él saltó de alegría en el vientre de su madre al llegar
El fue escogido entre los profetas para mostrar a las gentes el Cordero que
quita el pecado del mundo. El bautizó en el Jordán al autor del bautismo, y el
agua viva tiene, desde entonces, poder de salvación para los seres humanos.
Y él dio, por fin, su sangre como supremo testimonio por el nombre de Cristo.
Por eso,
como los ángeles te cantan en el cielo, te aclamamos nosotros en la tierra,
diciendo sin cesar:
[Misa]
Por la entrañable misericordia de
nuestro Dios, nos ha visitado la luz que nace de lo alto.
Per víscera misericórdiae Dei nostri visitavit
nos Oriens ex alto.
Oración
después de la Comunión
Oremos:
Señor, tú que has restaurado nuestras fuerzas con el banquete del Cordero
celestial, haz que tu Iglesia, llena de gozo por la natividad de san Juan
Bautista, reconozca a su Redentor en aquél cuya venida inminente anunciaba el
Precursor.
Por Jesucristo, nuestro señor.
Amén
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